Memoria perceptual en la fotografía de Gerardo Nigenda

Cuando se pierde la vista, los otros sentidos entran en acción en un afán por intentar reemplazar cierta información que ya no se puede obtener por la carencia de aquel sentido. Es cuando dicen que los sentidos despiertan y adquieren una agudeza ad hoc a su nuevo estilo de vida. También está comprobado que la visualidad reduce la capacidad de memoria sensorial porque los estímulos no son atendidos como lo haría un ciego, debido a la hiperestesia de la que hoy somos presas.

La memoria humana, como hemos visto, actúa sobre la base de las necesidades presentes. Existen varios tipos de memoria: colectiva, histórica y personal. Dentro de la histórica, se encuentran los actos conmemorativos, las fechas y espacios simbólicos, las reconstrucciones, los testimonios, etc. Dentro de la personal, podemos añadir la memoria sensorial que a su vez podría aunarse con espacios simbólicos donde se adquirieron ciertos estímulo. Indudablemente la memoria viene de la mano con el recuerdo, pues se trata de un instrumento presente que trabaja con material pasado más o menos ordenado. Las artes han sido una manera de moldear la materia con la que trabaja la memoria para perpetuar dicho recuerdo. En el siglo XIX existió dentro de la fotografía una vertiente denominada fotografía post mortem en la que se retrataba a los seres queridos que habían fallecido.

Así en pleno siglo XXI, me parece relevante hablar de un tipo de memoria poco aludida que es la memoria sensorial. Para esto, utilizo el ejemplo del fotógrafo invidente más reconocido en México: Gerardo Nigenda. Se trata de una forma distinta de construir la imagen donde podemos ver el proceso perceptivo personal y la memoria sensorial que tuvo con su entorno, plasmándola mediante textos en braille con los que interviene sus fotografías, siendo estos la vía cultual mediante la cual rememora lo percibido en un instante.

Gerardo Nigenda nació el 16 de enero de 1967 en el Distrito Federal. A los 25 años perdió la vista a causa de una retinopatía diabética. En 1999, a los 32 años, comienza su producción fotográfica en blanco y negro, que lo ha llevado a participar en diversas exposiciones y ponencias. La más reciente fue en 2008, en la II Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE en Madrid, España. Su obra ha sido publicada en revistas como  Luna Córnea o Cuartoscuro,  en el catálogo Diálogo en la Oscuridad, entre otros medios. Actualmente radica en Oaxaca e imparte talleres de sensibilización para fotógrafos en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo.

Nigenda ha dejado en claro que para que tome una fotografía debe sentir la necesidad de hacerlo , tiene que haber un estímulo que le provoque una sensación muy fuerte para que él quiera capturar ese momento. Esa sensación hace que genere una imagen dentro de la cual las cuestiones como el color, el brillo y el contraste sólo puede imaginar, pues reconoce que con el paso del tiempo se van borrando los recuerdo que tiene de cuando podía ver , y comienza a formular la manera como va a fotografiar. Primero hace uso de sus brazos para reconocer el espacio y ubicar el centro del motivo a fotografiar, después traza una línea imaginaria desde aquel hasta el centro de su cámara. Para evitar mucha luz en su trabajo siente el sol y trata de mantenerlo a su espalda o a su costado. Cuando se trata de retratos, la voz es la que le permite ubicar la distancia, la altura y finalmente el punto central de la persona para poder capturarla.

Para tomar la fotografía, Nigenda se dejaba guiar por los sonidos y los rumores, a éstos les dio mayor importancia en su segunda etapa de producción donde en el texto en braille hacía referencia a las sensaciones que le causaban los elementos que capturaba. Se animó a explorar otros espacios como lo rural y la playa.
El artista invidente manifiesta que hay una forma diferente de construir las imágenes, ya que tiene la convicción de que éstas “se construyen en la mente a partir de los estímulos, que no necesariamente son visuales” aprovechando toda su capacidad perceptual para poder expresarse. El trabajo que realiza parte de la idea de abrir un puente entre la gente que ve y no ve, ya que está conciente que hay una brecha muy grande desde lo social y lo laboral.

El trabajo de Gerardo Nigenda comprende tres etapas según la última exposición retrospectiva que se le hizo en marzo pasado, las cuáles son: descriptiva, perceptiva y conceptual. La etapa perceptiva es sobre la que apuntaremos más pues nos ayudará a entender por qué Nigenda puede ser considerado como un artista que trabaja con la memoria. La percepción es el primer proceso cognoscitivo, a través del cual los sujetos captan información del entorno; la razón de esta información es que usa la que está implícita en las energías que llegan a los sistemas sensoriales y que permiten al individuo animal (incluyendo al hombre) formar una representación de la realidad de su entorno. El proceso de la percepción, tal como propuso Hermann von Helmholtz, es de carácter inferencial y constructivo, generando una representación interna de lo que sucede en el exterior al modo de hipótesis. Para ello se usa la información que llega a los receptores y se va analizando paulatinamente, así como información que viene de la memoria tanto empírica como genética y que ayuda a la interpretación y a la formación de la representación.

Este es un modelo virtual de la realidad que utiliza la información almacenada en las energías, procedimientos internos para decodificarlas e información procedente de la memoria que ayuda a terminar y completar la decodificación e interpreta el significado de lo recuperado, dándole significado, sentido y valor. Esto permite la generación del modelo. Mediante la percepción, la información recopilada por todos los sentidos se procesa, y se forma la idea de un sólo objeto.

Es posible sentir distintas cualidades de un mismo objeto, y mediante la percepción, unirlas, determinar de qué objeto provienen, y determinar a su vez que este es un único objeto. Entonces, como se indicó antes, la percepción recupera los objetos, situaciones y procesos a partir de la información aportada por las energías (estímulos) que inciden sobre los sentidos.

La etapa perceptiva comprende imágenes de paisajes rurales y naturales que pertenecen a la serie Contactos sublimes, en las que el texto en braille alude a cómo el fotógrafo capta la información de su entorno. Dicho texto fue colocado de manera estratégica sobre los elementos a los que hace referencia. Es evidente que Gerardo Nigenda alude a su excelente memoria respecto a los estímulos que percibe. Lo que sorprende es que Nigenda puede describir cada imagen y el estímulo que lo llevó a tomarla, como un verdadero adivino… como Tiresias.